Ágora Social

¿Quién se beneficia más del voluntariado corporativo?

 

María Acevedo, consultora

¿Contribuye verdaderamente el voluntariado corporativo a los fines de una ONG o sirve más a los intereses de la empresa?

“Las ONG queremos desarrollar relaciones a largo plazo con las empresas, más allá de un día del voluntario. Apreciamos estas iniciativas, pero necesitamos tejer relaciones más complejas si queremos obtener los máximos beneficios para las personas que apoyamos”.

Así se expresaba una de las personas encuestadas en un sondeo llevado a cabo en el Reino Unido sobre el valor del voluntariado corporativo para las ONG de aquel país, que pone de relieve la importancia de estas actividades, pero también la duda sobre el beneficio real para las organizaciones.

Cada vez más empresas se suman al voluntariado corporativo como vía para impactar positivamente sobre su comunidad, para mejorar su imagen y el clima laboral y para fortalecer las competencias y la autoestima de los trabajadores. Pero, ¿y para las ONG? ¿Qué beneficios tiene el voluntariado corporativo? ¿Repercute positivamente en la captación de fondos?

Para las ONG, esta actividad es en ocasiones un valioso recurso que reduce sus gastos. De esta manera, una ONG puede contar, por ejemplo, con el asesoramiento de profesionales cualificados, cuyos honorarios tal vez no se pueda permitir o una gran fuerza de trabajo capaz de llevar a cabo una operación sin que a la organización le cueste dinero. Además, es una oportunidad de promoción de la organización entre los empleados de la empresa, parte de los cuales pueden querer unirse a ella al margen de su colaboración como voluntarios.

 

Actividades poco cualificadas

Sin embargo, todas estas ventajas se quedan en papel mojado en muchas ocasiones. Y es que según revelaba la encuesta que mencionaba al principio, existe una clara discrepancia entre el tipo de voluntariado corporativo que buscan las empresas y el voluntariado que precisan realmente las ONG. La mitad de las acciones de voluntariado se centran en tareas no cualificadas como pintar una fachada o arreglar un jardín, pero solamente el 29% de las organizaciones precisan este tipo de voluntariado. Lo que realmente precisan las ONG es ayuda en actividades de recaudación de fondos y voluntariado profesional. Una ayuda que pocas veces reciben.

Es algo que hemos podido constatar en nuestra reciente colaboración con Cruz Roja, en la elaboración de una guía de voluntariado corporativo. Las empresas suelen preferir actividades de voluntariado corporativo menos cualificadas, en las que puedan participar un número mayor de empleados.

 

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Coste elevado

A la falta de valor añadido, se suma el elevado coste que muchas veces supone a las organizaciones desarrollar estas acciones. En ocasiones, a las ONG no les merece la pena ofrecer este tipo de programas porque el coste de tiempo y recursos que ello implica es superior al beneficio que obtienen.

Esto le sucede especialmente a las organizaciones medianas y pequeñas, que tienen más dificultades para desarrollar programas de voluntariado corporativo, a causa de sus limitaciones de recursos y de personal. Sin embargo, son las organizaciones que más pueden verse beneficiadas de estas actividades, ya que el voluntariado suele tener un mayor impacto, al ser su ámbito de actuación mucho más reducido.

 

Búsqueda de relaciones duraderas

Como decía al principio, ocurre también a menudo que el voluntariado corporativo acostumbra a limitarse a una actividad puntual, por lo que la expectativa de la ONG de establecer una relación duradera y más fructífera con la empresa se acaba desvaneciendo.

De hecho, esta es precisamente la principal motivación que lleva a las organizaciones a desarrollar programas de voluntariado corporativo, según la encuesta antes mencionada. Que este tipo de alianzas no se suelan producir, no significa que no se puedan desarrollar. El reto está en lograr aunar las necesidades de las organizaciones con las competencias y motivaciones de los trabajadores y las estrategias de las empresas para establecer relaciones beneficiosas para todas las partes.

Parece, por tanto, que las actividades de voluntariado corporativo no son una fuente de captación de fondos significativa para las organizaciones. Sin embargo, pueden convertirse en un primer paso para establecer relaciones más duraderas con las empresas, que lleven aparejadas mayores beneficios para las ONG, que aseguren el impacto social deseado. Incluso se pueden proponer actividades de voluntariado corporativo en las que el personal recaude fondos dentro o fuera de la empresa, o que vayan acompañadas de una aportación de la empresa.

Así pues, el objetivo de un programa de voluntariado corporativo debe ser crear una relación entre ONG y empresa que vaya más allá de la propia actividad en la que participan los trabajadores. A menudo, una cooperación fructífera en este ámbito puede dar pie a que se exploren otras posibilidades de colaboración entre ambas partes.

 

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