Ágora Social

Los retos del fundraising en Europa

Por María Acevedo, consultora

¿Cuál es el panorama de la captación de fondos en Europa? ¿Cómo ha sido la evolución del sector en los últimos años? ¿Cuáles son los mayores desafíos de las organizaciones que recaudan fondos? ¿Están adaptadas estas a los nuevos cambios que se avecinan? El informe Fundraising en Europa, publicado el pasado mes de diciembre, arroja luz sobre estas cuestiones, ofreciendo un punto de vista global sobre el sector, aunque teniendo a la vez presentes las diferencias notables entre los países del continente.

La mayor preocupación a la que se enfrentan las organizaciones que recaudan fondos en Europa es el coste que supone captar esos fondos, según señala este informe publicado por la Asociación Europea de Fundraising (EFA, por sus siglas en inglés), red que representa a 15 asociaciones nacionales de captación de fondos europeas, que engloban a su vez a más de 1.600 organizaciones.

Una inquietud creciente, que supera incluso a la preocupación por la imagen pública y la confianza que las organizaciones benéficas generan en la sociedad. No se trata de una preocupación menor si se tiene en cuenta además la entrada en el sector de cada vez más actores y algunos de ellos menos tradicionales en lo que se refiere a la recaudación de fondos, como universidades, hospitales o museos, que está provocando que el ‘pastel’ se tenga que repartir entre más ‘comensales’, pero a su vez también está dando lugar a una mayor profesionalización y especialización del fundraising.

La preocupación por el coste de la captación de fondos también se puede ver influida por otro dato poco optimista: el número de donantes en Europa podría estar empezando a estancarse, según datos globales. Solo seis de las quince asociaciones nacionales que conforman la Asociación Europea de Fundraising apuntan a un aumento en el número de donantes. El resto de ellas señalan que la cifra de número de donantes en sus países no varió o ha caído en los últimos cinco años.

No sucede así en el caso concreto de España, donde en los dos últimos años se ha experimentado un aumento (2 puntos porcentuales en el número de donantes, según el informe), gracias en buena medida a la mejora de la economía.

Un asunto diferente es el relativo a los ingresos por donaciones, cuyo panorama en el conjunto de los países europeos es más positivo. La gran parte de las organizaciones nacionales que conforman la EFA (13 de las 15 organizaciones) señalan que se ha producido un aumento en los ingresos por donaciones durante los últimos cinco años. Un crecimiento originado principalmente por factores como el crecimiento de las economías nacionales, la innovación, los avances tecnológicos, el uso de las redes sociales y la profesionalización del sector.

El informe sobre fundraising en Europa señala como otro de los grandes desafíos a los que se enfrentan las organizaciones benéficas en un futuro más inmediato el Reglamento Europeo General de Protección de Datos (RGPD), que sustituirá a la actual normativa vigente y que comenzará a aplicarse en mayo de 2018. En la última encuesta de la EFA, llevada a cabo entre mayo y junio de 2017, la mayoría de las asociaciones nacionales de recaudación de fondos indicaron que las organizaciones benéficas en su país no estaban lo suficientemente preparadas para estas nuevas reglamentaciones, que introducirán nuevos requisitos sobre cómo las organizaciones procesan datos personales, y que supondrán la mayor revisión relativa a la protección de datos en más de 25 años en el continente.

Las organizaciones consideran que se deben llevar a cabo grandes cambios en la forma en la que se dirigen a los simpatizantes para cumplir con la nueva legislación, incluyendo, entre otros aspectos, por ejemplo, la necesidad de obtener el consentimiento expreso de las personas antes de acercarse a ellos para obtener fondos.

Una preocupación que, sin embargo, parece no existir en España. Y es que este informe, para nuestra sorpresa, destaca que de los 15 países, España junto con Finlandia son las dos únicas naciones donde sus organizaciones consideran que están bien preparadas para la entrada en vigor de esta nueva normativa.

Queda patente, pues, que el sector del fundraising en Europa tiene ante sí grandes desafíos, con un número de actores cada vez más creciente que lleva a un entorno más competitivo, con unos costes de captación cada vez más elevados que hacen necesaria una mayor optimización de los recursos y con una legislación cada vez más exigente en cuanto al tratamiento de los datos personales de los donantes potenciales.

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