Ágora Social

Prosperar en la ley de la selva

La captación de fondos es un ámbito muy competitivo. Las organizaciones operan en un entorno difícil como nunca antes lo ha sido. Esto es así al menos por estos factores:

  1. Las clases medias, que son el principal soporte de las ONG, no se han recuperado aún de la importante pérdida de capacidad adquisitiva que han sufrido en los últimos ocho años. Y tardarán en hacerlo.
  1. Las clases altas, que han visto engrosar sus filas al tiempo que se empobrecían las clases medias y bajas, no han suplido el menor apoyo de estas. La filantropía de las élites sigue siendo escasa.
  1. El Estado delega en las ONG la satisfacción de una parte mayor de las necesidades sociales y culturales a la vez que disminuye su financiación. Se estima que el campo de la cooperación internacional y la asistencia social ha quedado en menos de la mitad que tenía antes.
  1. Nuevos actores de la captación de fondos entran en escena: hospitales, universidades, colegios, museos y otros tipos de entidades culturales, etc. Menos dinero a repartir entre más aspirantes.

Esta situación exige un esfuerzo extra en todos los niveles de la organización, desde los miembros del órgano de gobierno a los voluntarios de base, pasando por el personal remunerado. La profesionalización de esta actividad es la respuesta adecuada a este desafío.

La formación en captación de fondos es uno de los pasos que hay que dar para esta profesionalización. Desde luego, los primeros que tienen que formarse son quienes se dedican o se van a dedicar a esta tarea. Pero no solo quienes trabajan, de manera remunerada o voluntaria, en este campo. También los miembros de los órganos de gobierno y de la dirección, que tienen que saber cuándo y cómo emplear a los recaudadores de fondos, qué pueden esperar de ellos y qué necesitan.

Hemos visto en muchas ocasiones cómo las personas contratadas para recaudar fondos no satisfacen las expectativas de sus empleadores. Ello puede deberse a su falta de preparación específica, pero también a objetivos irrealistas o a la ausencia de las condiciones adecuadas para alcanzarlos. Con demasiada frecuencia se confía en que el hecho de contar con una persona dedicada a esta actividad se conseguirán los resultados que se ansían sin ser capaces de calibrar estos y sin que la organización en su conjunto esté en forma para captar fondos.

El secreto del éxito en la captación de fondos reside en tener un sólido modelo de financiación, un equipo competente (no una persona aislada) para hacerlo realidad con la ayuda de sistemas adecuados y de una cultura organizacional propicia. La formación es clave para adquirir las competencias necesarias y para establecer tal cultura. Quienes escatimen esfuerzos en este sentido no prosperarán en esta selección darwiniana de los más aptos para adaptarse a estos tiempos turbulentos.

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