Es frecuente que profesionales con cierta responsabilidad en su
organización realicen procesos de selección aun sin tener una
formación específica para ello. Parece algo simple, se publica
la convocatoria en alguna bolsa de empleo en Internet, se
entrevista a las personas que cumplen los requisitos y se elige
a la que mejor impresión causa.
Para que nuestras peticiones prosperen hay que conocer lo mejor posible
las motivaciones que puedan tener las empresas concretas a las que nos
dirigimos y las personas con las que hablamos. Hay que tener presente
que estas motivaciones pueden ser muy variadas y que unas pueden ser de
índole corporativa y otras de carácter personal, esto es, motivaciones
de nuestros interlocutores, ya sean personas con capacidad decisoria o
de influir en las decisiones.
¿Puede el marketing ayudarnos a promover nuestra causa?
El marketing ha tenido desde siempre una cierta mala prensa,
entre otras cosas por su capacidad para crear necesidades
que no existen. Esta puede ser una de las razones por las
que la actitud de los profesionales del tercer sector ante
esta especialidad de la gestión ha sido muy negativa.
Sin embargo, cualquier organización que pretenda tener éxito
en la lucha por su causa y cambiar la realidad lo usará tarde o
temprano. Sus técnicas, bien ejecutadas, aumentan considerablemente
las posibilidades de éxito.
¿Cómo sabemos si la comunicación con nuestros donantes es buena?
Sabemos que nuestra labor como recaudadores de fondos no termina con la captación de donantes. Es nuestra responsabilidad incentivarlos y fidelizarlos para que aporten más dinero durante más tiempo. Nuestro programa de comunicación con los donantes ha de evaluarse en relación a este doble objetivo.
Cómo ponerse a régimen financiero sin arruinar la salud de la organización
En un momento en que el tercer sector apuesta por la financiación privada,
la crisis económica ha irrumpido de forma especialmente inoportuna.
Entre lamentarse sin hacer nada o adoptar medidas draconianas de reducción
de costes poco meditadas existen posturas intermedias más razonables para
reducir sus efectos sin que se malogren los programas de la organización.
A veces da la impresión de que
las ONG disputan una carrera para ver cuál dedica menor porcentaje
de su presupuesto a los costes administrativos y a la generación de
recursos.
Planificar los contenidos,
de acuerdo a nuestros objetivos y audiencia, organizar
la información, crear un sitio atractivo
y dinámico, darlo de alta en la red no basta
para garantizar su éxito. No podemos esperar
a que el usuario nos encuentre por sí sólo.
Debemos planificar una estrategia de promoción
apropiada para asegurarnos que nuestra web llega
a los usuarios apropiados y los fideliza, captando
su atención e interés.
La responsabilidad social
corporativa (RSC) no se reduce a aportar fondos
a las organizaciones ciudadanas. De hecho, una empresa
puede ser socialmente responsable sin hacer mecenazgo.
Implica observar una conducta responsable en las
esferas económica, social, laboral y medioambiental.
La transparencia en las ONG
no consiste sólo en publicar las cuentas
con detalle, sino en explicar con claridad a los
profanos cómo se ha empleado el dinero y
con qué resultados.
Algunos avances básicos
en la gestión de personas se descubrieron
hace 80 años. Sin embargo, siguen sin aplicarse
en buena parte de las organizaciones humanas actuales.
Muchas de estas mejoras no exigen nuevas estrategias,
ni inversiones, ni son a largo plazo. Simplemente,
requieren esfuerzo individual y una verdadera determinación
en ser, cada vez, mejores personas. Los demás
lo agradecerán.